Pocas personas saben que el aumento de peso y la sensación de debilidad pueden deberse a estos medicamentos de uso frecuente.

Los kilos de más con la llegada del verano se convierten en una preocupación para todos. Por eso tantos corren para cubrirse, apuntarse al gimnasio, empezar la dieta y eliminar todo lo supercalórico y graso. Pero a veces, a pesar de los enormes sacrificios, la balanza parece quedarse donde la dejamos antes de empezar la dieta. Antes de caer en la desesperación, sería recomendable analizar a fondo todos tus hábitos. A veces, incluso el tiempo dedicado a las comidas puede desempeñar un papel importante en el aumento de peso. Por ejemplo, quien llega con hambre a cenar corre el riesgo de comer más, aumentando la posibilidad de tener sobrepeso.

La falta de sueño también podría afectar su probabilidad de engordar y poner en riesgo su cintura antes del verano. Pero aparte de los alimentos grasos, pocas personas saben que el aumento de peso puede ser causado por ciertos medicamentos. De hecho, podría suceder que una terapia farmacológica prescrita para una determinada patología pueda generar dificultades para perder peso o incluso provocar un aumento. A veces, los ingredientes activos contenidos en algunos medicamentos pueden causar aumento de peso como efectos secundarios en el cuerpo para crear molestias y molestias.

Pocas personas saben que el aumento de peso y la sensación de debilidad pueden deberse a estos medicamentos de uso frecuente.

Parecería que algunos antidepresivos como la mirtazapina o los fármacos tricíclicos pueden conllevar el riesgo de aumento de peso. Sin embargo, esto no es una certeza y puede no afectar a todos los que los contraten. Entonces parecería que algunos medicamentos debido a sus efectos secundarios pueden afectar las causas del aumento de peso.

Consideremos, por ejemplo, la reducción de la sensación de saciedad, con el consiguiente aumento del apetito. Así como el aumento de la sensación de fatiga, la reducción del movimiento o la sequedad de boca. Esto podría, por ejemplo, aumentar las ganas de beber bebidas o dulces en exceso. También parecería que algunos fármacos contra la depresión pueden estimular directamente la acumulación de grasa y reducir su consumo. En algunos casos, los kilos de más pueden ser tanto una causa de depresión como un efecto de muchos medicamentos psiquiátricos al mismo tiempo. En muchos casos, lamentablemente, suspender la medicación puede ser perjudicial para el paciente. Por este motivo es necesario que las personas que padecen depresión lleven un estilo de vida que reduzca al máximo estos efectos secundarios.

Pero además de estos, la cortisona también genera un aumento del apetito que unido a la retención de líquidos puede provocar un aumento de peso. Además, la cortisona tiene tendencia a redistribuir la grasa corporal, depositándose en el abdomen, la cara y el cuello. Por tanto, para minimizar estos efectos secundarios, se podría acudir a un especialista y que le prescriba una dieta personalizada.

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(La información de este artículo tiene carácter meramente informativo y en ningún caso sustituye el consejo médico y/o la opinión de un especialista. Asimismo, no constituye un elemento para formular un diagnóstico ni para prescribir un tratamiento. Por ello por lo que se recomienda, en cualquier caso, buscar siempre la opinión de un médico o especialista y leer las advertencias sobre este artículo y las responsabilidades del autor que se pueden consultar. AQUÍ”)

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